Historia de la Facultad de Ciencias Aplicadas a la Industria

Muchos fueron los hitos que marcaron la historia de la Facultad de Ciencias Aplicadas a la Industria, y que trazaron el camino recorrido por esta institución referente del sur mendocino, que desde 1993 forma parte de la Universidad Nacional de Cuyo.

El origen

Nuestra Institución nació en 1961 como Instituto Tecnológico Superior San Rafael. Esta iniciativa surgió por la inquietud de un visionario grupo de profesionales locales y se concretó a través de un proyecto de ordenanza presentado por el entonces concejal Pedro Lázaro, en octubre de 1959, por el cual se contemplaba la aspiración de crear una casa de estudios a nivel universitario, que estuvo financiada por la Municipalidad local y otros organismos oficiales y particulares. Por aquella época, la finalidad esencial de este centro de estudios era, tal como dice el proyecto: “(…) la formación de técnicos y profesionales que impulsen y guíen nuestras industrias, derivadas de las posibilidades de la zona”, citado en El Comercio, 1 de abril de 1971, página 2. 

En él se preveía seguir únicamente las siguientes carreras: Ingeniería en Industrias de la Alimentación e Ingeniería en Petroquímica y Mineralurgia, cuyo dictado surgió como una respuesta social y educativa ante la demanda comercial cada vez más creciente en la región.  En la década del 60, las principales actividades económicas de nuestro departamento estaban centradas en la agroindustria, en la producción de bienes intermedios, en destilación del petróleo y en el desarrollo de la industria metalmecánica. Las agroindustrias procesaban materias primas locales como uva, frutas, hortalizas, carnes y leche entre otras.

Por estos años la vitivinicultura ingresó en un período de recuperación. La Argentina era el cuarto productor de vino del mundo, y el consumo interno se encontraba en alza. A su vez, durante la presidencia de Arturo Frondizi, Mendoza producía 2.862.381 m3 de petróleo, con 639 perforaciones.  Bajo este contexto socioeconómico, el 20 de octubre de 1961, el Senado y la Cámara de Diputados de Mendoza, sancionó la Ley Nº 2862 que establecía la creación del Instituto Tecnológico Superior de San Rafael. Sus primeros directivos fueron: el rector, el ingeniero Miguel Cinca, el vicerrector, ingeniero Raúl Tasso y el secretario, profesor Rafael Tarazaga. De Instituto Tecnológico a Facultad de Ciencias Aplicadas a la Industria

De Instituto Tecnológico a Facultad de Ciencias Aplicadas a la Industria

El cambio de categoría fue determinado en el año 1964, con la promulgación de la Ley de Presupuesto Nº 3157 por parte del Poder Ejecutivo de la provincia. Así, el Instituto Tecnológico Superior de San Rafael pasaba a denominarse Facultad de Ciencias Aplicadas a la Industria. Alcanzar el estatus de facultad fue el primer paso hacia la necesaria consolidación de la institución.

Esta circunstancia marcó una nueva etapa en el orden organizativo. Entre ellos se destacó la renuncia del rector y vicerrector interinos, ingenieros Miguel Cinca y Raúl Tasso. A su vez, el Director General de Escuelas, el ingeniero agrónomo Osvaldo. F. Moyano, de acuerdo con los alcances de la resolución Nº 317, designó como decano interventor al profesor Arlington Ernesto Lucero, quien en aquella época era el Director del Departamento de Enseñanza Técnica de la provincia.

La reciente facultad trastabilló con los nuevos directivos enviados desde Mendoza, por esta razón, los mismos profesores eligieron un decano local, el ingeniero Roberto Marín.

En  1968 se recibieron los primeros ingenieros, quienes trabajaron en la industria regional y nacional, mientras que otros emigraron solicitados desde el exterior. También se construyó la Planta Piloto y tres laboratorios más, en los terrenos de la actual escuela Pascual Iaccarini.

En 1970 se realizaron las Primeras Jornadas de la Industria Alimentaria, las cuales tuvieron asistencia nacional e internacional, y gran cantidad de trabajos presentados. Todo un hito que marcó el rumbo científico tecnológico de la FCAI. (Destacado 1)

Primera Colación de Grados con títulos de validez nacional

El primer acto de colación de grados con títulos que tuvieron reconocimiento nacional en las carreras de Ingeniería en Industrias de la Alimentación e Ingeniería en Petroquímica y Mineralurgia, se llevó a cabo un sábado 13 de noviembre de 1971. Para ese acontecimiento se hicieron presentes diversas autoridades, provinciales y nacionales, entre las cuales se destacó la participación del ministro de Cultura y Educación de la Nación, doctor Gustavo Malek, quien presidió la mesa académica junto con el ministro de Gobierno de la provincia, contador Sergio. A. Ferraris; el intendente municipal, Luis Huerta; y el decano organizador de la Facultad de Ciencias Aplicadas a la Industria, ingeniero Roberto Marín, entre otros funcionarios.

En ese mismo acto, luego de la entrada de la bandera de ceremonias y la interpretación del Himno Nacional Argentino, actuó el recordado Coro Andino Pehuenche.

En representación de los egresados, hizo uso de la palabra el ingeniero Fernando Freire, presidente del centro de estudiantes de la facultad, organización  que buscó la validez nacional de los títulos. Una de las primeras manifestaciones estudiantiles universitarias del departamento ocurrió en ese momento y contó con el apoyo de todo el pueblo de San Rafael.

Finalmente, ese día, el doctor Gustavo Malek, se refirió a la significación de la entrega de los primeros diplomas con validez nacional de nuestra facultad y resaltó en su exposición la productividad argentina, y en especial, la capacidad de nuestros ingenieros para la producción de alimentos.

En 1971 la Facultad de Ciencias Aplicadas a la Industria ya era un icono para la educación universitaria en el sur provincial. Desde 1972 hasta 1975 se desempeñó como decano de la institución, el ingeniero Raúl Héctor Velázquez, mientras que el licenciado Julio Alfredo Méndez, lo hizo desde abril hasta octubre del año 1975.

 

 

El cierre de la Facultad, la parte más triste de nuestra historia

Hasta marzo de 1977, nuestra casa de estudios gozaba de buen prestigio y luz propia, ya habían egresado de la facultad 69 ingenieros. Luego, una serie de acontecimientos derivó en lo que sería el período más oscuro de nuestra historia: El cierre de las carreras y de nuestra querida facultad.

Este hecho nefasto y casi devastador, se selló a través de un convenio firmado entre la provincia de Mendoza y la Universidad Nacional de Cuyo (ratificado por Ley Provincial Nº 4189/77 y Decreto Nº 1294/77 del Poder Ejecutivo Nacional), así nuestra institución, a partir de entonces se denominaría Ex-Facultad de Ciencias Aplicadas a la Industria. Por aquel entonces, el decano era el ingeniero Juan Rogelio Nevrezé, quien había asumido en 1975.

Mediante dicho convenio, la facultad que fuera pionera en el país y en Sudamérica en el dictado de la carrera Ingeniería en Industrias de la Alimentación e Ingeniería en Petroquímica y Mineralurgia, pasó a ser una simple delegación del Rectorado de la UNCuyo.

Luego del cierre de las carreras de ingeniería se inició el dictado de la carrera de Bromatología, de tres años, que ya funcionaba en la Facultad de Ciencias Agrarias.

La conducción de la ex-facultad quedó a cargo de un delegado designado por el rectorado, Ángel Misino, quien era asistido por un cuerpo asesor. En cumplimiento del convenio, la UNCuyo tomó a cargo la conducción académica de las dos carreras de ingeniería hasta su término; se cerró la matrícula y se continuó prestando el servicio educativo a los alumnos inscriptos hasta el año 1976 inclusive,  para que finalizaran sus estudios. La provincia siguió pagando  los sueldos de los docentes y personal administrativo. No se asignó  presupuesto alguno para gastos de funcionamiento.

De esta forma, por decreto 1562, el interventor militar de Mendoza, Brigadier Mayor Jorge Sixto Fernández, (por la Junta de Comandantes en Jefe a cargo del llamado “Proceso de Reorganización Nacional”, régimen militar que atravesó la Argentina entre 1976 y 1983) dio por finalizadas las actividades docentes de la FCAI, a partir del primero de abril de 1977.

En tanto, el 14 de Diciembre de ese mismo año, en el Boletín Oficial se publicó el Decreto 3033 del 23 de septiembre por el cual quedaron cesantes los 59 docentes que trabajaban en la facultad.

Los argumentos del cierre de las carreras fueron tan ilógicos e infames como la época misma: Falta de nivel académico.

De este modo, San Rafael perdía su valiosa institución universitaria por más de siete años, un hecho irreparable para la educación del sur provincial.

La Reapertura

Jamás la noche es eterna. Siempre, después de la tormenta asoma el sol.

Así con los destellos dorados de la democracia, nació en nuestra comunidad la esperanza de cambiar la situación, de restablecer algo de lo perdido. (Destacado 2). Bajo la conducción del doctor Isidoro Busquets, rector normalizador de la UNCuyo, nuestros esfuerzos tuvieron respuestas favorables. En ese tiempo, desde 1984 hasta 1988, luego de la gestión de Ángel Misino, la delegación estuvo a cargo de la ingeniera Fanny Luz Baca.

Tras arduas gestiones de la comunidad educativa de la institución y con el apoyo de la población sanrafaelina, el Consejo Superior Provisorio de la Universidad Nacional de Cuyo, el 27 de diciembre de 1984, mediante las Ordenanzas Nº 72 y Nº 73, creó nuevamente las carreras, ahora bajo la dependencia del rectorado y con el compromiso de actualizar los planes de estudio.

La extraña denominación de ex-facultad, se cambió a Delegación Rectoral y a Delegación Universitaria de Ciencias Aplicadas a la Industria, D.U.C.A.I.

Finalmente, las propuestas de modificación de los planes de estudio fueron aprobadas por el Consejo Superior mediante las Ordenanzas Nº 8 y Nº 9 del 21 de abril de 1986.

Desde entonces hasta diciembre de 1993, se trabajó en la revisión de planes de estudio de todas las carreras, no sólo para acortar el tiempo de cursado de las ingenierías, sino también analizando los contenidos, y adecuándolos para la correcta formación de los alumnos en función de los objetivos de las carreras y los perfiles profesionales delineados.

Desde 1988 a 1992 fue delegado el ingeniero Federico Raúl Olmedo, a quien sucedió el ingeniero Ernesto Muñoz Puntes hasta 1994.

Nuestro primer edificio propio

Después de que nuestra institución peregrinara por distintos establecimientos educativos del departamento, donde no se contaba con las instalaciones necesarias para que tanto alumnos como docentes pudieran llevar a cabo sus tareas, se acentuó la imperiosa necesidad de contar con un edificio propio. Este objetivo se cumplió bajo la gestión del ingeniero Ernesto Muñoz Puntes como delegado rectoral. Esto permitiría dejar atrás las idas  y vueltas, logrando así, que esta casa de estudios iniciara una nueva etapa.  Autonomía e independencia serían palabras claves que repercutirían en la historia más reciente de la facultad.

El 27 de agosto de 1993  quedó inaugurado oficialmente el edificio que se encuentra ubicado en la avenida San Martín  358, pleno centro de la ciudad de San Rafael. Este acto contó con  la presencia de importantes autoridades educativas, el rector de la universidad, ingeniero agrónomo Armando Bertranou; el delegado rectoral de la facultad, ingeniero Ernesto Muñoz Puntes, y autoridades legislativas, municipales y universitarias.

Para la ocasión hizo uso de la palabra el delegado de Ciencias Aplicadas, quien indicó que “con insistencia, con perseverancia, junto al reconocimiento que nuestra gente necesitaba y con el apoyo de la UNCuyo, que se hizo eco de algo tan anhelado,  se culmina con la casa propia. Esta casa que hoy se inaugura no solo es sede la Facultad de Ciencias Aplicadas, sino un recinto abierto a todas las expresiones culturales, un ámbito donde los jóvenes de otras instituciones universitarias o terciarias pueden acercarse. Los convoco para crecer juntos y concretar de esta forma un sueño de treinta y dos años”, citado en Los Andes, 31 de agosto de 1993, sección 2, página 11.

Se debe decir que por mucho años, gobiernos, instituciones y la comunidad educativa en general, reclamaron una presencia efectiva de la Universidad Nacional de Cuyo, que por fin se vio plasmada en la mencionada inauguración.

Este sería el punto de partida para que la Asamblea Universitaria del 15 de diciembre de 1993 reconociera a la Facultad de Ciencias Aplicadas a la Industria y aceptará su incorporación a la UNCuyo.

 

 

El ingreso a la Universidad Nacional de Cuyo

Las carreras universitarias deben ser dictadas por una facultad, pero hasta entonces las creadas dentro de nuestra institución en 1984, no estaban en esa situación. Era necesario que la UNCuyo las colocara bajo la conducción de alguna de las facultades ya existentes, o que creara una nueva. Para esto, era un requisito indispensable normalizar los claustros de la D.U.C.A.I., ya que todos los cargos docentes eran interinos.

Por esta razón, se realizaron treinta y nueve (39) llamados a concurso para profesores de carácter efectivo, resueltos entre septiembre y diciembre de 1993.

El 27 de diciembre de 1993 la Asamblea Universitaria de la UNCuyo, reformó el Estatuto Universitario y creó en su seno la Facultad de Ciencias Aplicadas a la Industria (transformada en facultad). En marzo y abril de 1994[1], se realizó la primera elección de autoridades: Consejo Directivo, decano y vicedecano.

El ingeniero Ernesto Muñoz Puntes fue elegido primer decano de la nueva Facultad de Ciencias Aplicadas a la Industria. Le sucedieron el ingeniero Fabio Rafael Tarántola, el ingeniero Roberto Ramón Battiston y desde 2014, la doctora ingeniera Alicia Lucía Ordóñez de Yapur.   

 

 

Acreditación universitaria de las carreras de ingeniería

En el año 2004, la Comisión Nacional de Evaluación y Acreditación Universitaria (CONEAU), acreditó las carreras de ingeniería por un período de tres años, mediante las Resoluciones 752/04 y 753/04. Para poder lograrlo, la facultad se comprometió a cumplir con el plan de mejora designado por el organismo, en pos del mejoramiento de la calidad académica, entre los que se aseguró el dictado del plan de estudios 2002 para los estudiantes de las cohortes 2001 en adelante.

Este plan pudo concretarse mediante la incorporación al Proyecto de Mejoramiento de la Enseñanza de la Ingeniería (PROMEI), que surgió como respuesta de la Secretaría de Políticas Universitarias (SPU) al esfuerzo realizado por las Universidades Nacionales en el planteamiento y la puesta en marcha de estos proyectos, surgidos en el marco de los procesos de acreditación de carreras. Bajo este contexto, en el año 2007 se inauguró la primera etapa del nuevo edificio. La edificación contó para su ejecución con presupuesto del Ministerio de Planificación Federal, Inversión Pública y Servicios de la Nación, y aportes de la propia universidad.

En el año 2008, el Comité de Pares evaluadores de la CONEAU arribó a la conclusión de que correspondía extender la acreditación de las carreras por el término de tres años, mediante las Resoluciones 564/08 y 563/08; dado que aún existían mejoras pendientes de ejecución, para las cuales se diseñaron estrategias de mejoras factibles y viables para superarlos en un plazo razonable.

Fue en el 2013 cuando la CONEAU acreditó por 6 años a las carreras de Ingeniería en Industrias de la Alimentación y de Ingeniería Química, mediante las Resoluciones 854/2013 y 845/2013. Estas acreditaciones se constituyeron en un fiel reflejo del esfuerzo y el compromiso de la FCAI por conseguir la excelencia académica.                      

Inauguración del nuevo edificio

En septiembre del 2007, respondiendo a los compromisos asumidos en el marco del proceso de acreditación de las carreras, se inauguró la primera etapa de la construcción del edificio de aulas y laboratorio de informática, la cual habilitó un hall de ingreso, un aula magna que se utiliza como auditorio y sala multimedial, no sólo para propósitos académicos sino para todo tipo de actividades culturales de instituciones, grupos y organizaciones de la ciudad de San Rafael. También se construyeron aulas comunes y laboratorios.

Esta inauguración se realizó durante la gestión del ingeniero Fabio Tarántola, quien trabajó como decano de la facultad entre el 2002 y el 2008. Muy querido por la comunidad universitaria, Tarántola fue uno de los responsables de lograr el sueño de que la FCAI comenzara con la ampliación de su edificio y adecuara sus instalaciones con la tecnología necesaria para el dictado de sus carreras.

El 28 de octubre de 2009 se presentó la segunda etapa de ampliación de la unidad académica, que incluyó una biblioteca con su correspondiente sala de lectura, como así también, un aula de Física con capacidad para alrededor de 100 personas con equipamiento especializado para el trabajo específico de esa asignatura. Además, una planta piloto   de procesos unitarios de cerca de mil quinientos metros cuadrados cubiertos, donde pudieron comenzar a realizar sus prácticas las dos carreras de ingeniería. Se trató de una inversión total de 12 millones de pesos, 5 aportados para la primera etapa y 7 para la segunda.
 
El proyecto nació bajo la gestión de quien fuera decano desde 1994 al 2002, doctor ingeniero Ernesto Muñoz Puntes, y se concluyó bajo el mandato del magister ingeniero Roberto Battiston  (2008 – 2014).

Nuestro presente, aquél futuro que visualizaron los pioneros

En concordancia con cada hecho que marcó la historia de nuestra facultad, hoy continuamos transitando este camino de crecimiento institucional bajo la gestión de la decana, doctora ingeniera Alicia Ordóñez de Yapur.

El 14 de octubre se creó la carrera de Ingeniería Mecánica, respondiendo al Ejercicio de Análisis y Planificación Prospectiva 2016- 2021, desarrollado por la UNCuyo, con el objetivo de formular una nueva oferta académica. Para esto, se trabajó sobre el contexto, el sistema educativo y la propia Universidad, considerando las necesidades y demandas provinciales, creándose, además, diversas diplomaturas de posgrado.

A fines del año 2016, se efectuó la compra un terreno de 4.500 metros cuadrados, donde se podrá construir una gran cantidad de aulas y oficinas administrativas de la UNCuyo, y un centro cultural del Municipio que se ubicará frente a nuestra institución, en San Martín 399.

La propuesta conjunta entre la Universidad y la Municipalidad, asegurará un uso del espacio público a los sanrafaelinos en un tándem exitoso en el mundo en materia de planificación urbana: la educación unida a la cultura.

A su vez, nuestra Institución cuenta con un Laboratorio de Servicios a Terceros, en el cual desde el  primero de abril de 1997, mediante un convenio firmado con la municipalidad de San Rafael, se comprometen a prestarse mutua colaboración para facilitar el desarrollo de tareas y proyectos destinados a lograr el cumplimiento de fines comunes y específicos en bien de la comunidad.  En tanto, se encuentra en su etapa final la construcción de un Parque Tecnológico. Éste, tiene como objetivo contribuir al desarrollo sustentable de la provincia, promoviendo el flujo de conocimientos y tecnologías, impulsando la creación de empresas innovadoras.

Gracias a esta clase de logros, hoy vivimos nuestro maravilloso y promisorio presente, aquél futuro que visualizaron los pioneros que fundaron esta casa en 1961.

Honor para ellos, para sus memorias y para el generoso legado que nos dejaron, y que arde en los corazones de todos quienes trabajan en esta comunidad educativa.

 

 

Acreditación CONEAU CARRERAS DE INGENIERÍA

Resolución CONEAU Ingeniería en Industrias de la Alimentación

Acreditación Carrera Ingeniería en Industrias de la Alimentación

Resolución CONEAU Ingeniería Química

Acreditación Carrera Ingeniería Química

Nuestra Facultad


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